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Una hidrovía para la cocaína sudamericana

Por: Marcelo Seghini, Director Ejecutivo
14 de noviembre de 2023

Estados Unidos, Colombia y Brasil están investigando la falta de controles de Paraguay que permiten el funcionamiento de una ruta narco: la hidrovía del Paraná Paraguay, una gran fuente de preocupación. La ruta conlleva el viaje de cocaína que aterriza desde Bolivia y Colombia en el Chaco paraguayo, atraviesa ese país por carretera y sale por los puertos del río Paraguay-Paraná hasta llegar a Europa

Las autoridades de la Fiscalía General de Colombia, la Administración de Control de Drogas (DEA), la Agencia de Inmigración y Control de Aduanas e Investigaciones de Seguridad Nacional (ICE por sus siglas en inglés) de Estados Unidos y autoridades brasileñas advirtieron entre 2020 y 2022 que este territorio se ha convertido en un punto clave para el narcotráfico latinoamericano. Operan allí, organizaciones criminales de todo el continente como el Cártel del Norte del Valle; diversos grupos paramilitares entre ellos las Autodefensas Campesinas de Casanare (ACC), Los Rastrojos y Los Urabeños; y, finalmente, elementos residuales de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). También operan la Federación de Sinaloa y los Zetas de México, elementos de Sendero Luminoso de Perú y hasta registros de la mafia rusa. Los grupos que "comandan" el Chaco paraguayo son los brasileños del Primer Comando Capital (PCC) y el Comando Vermelho, asociados a la Ndrangheta, una mafia italiana

Todos ellos aprovechan la falta de controles del gobierno paraguayo para acopiar la cocaína que, luego, es trasladada por carretera hasta los puertos paraguayos. El último paso es el envío en barco por la hidrovía a Europa y otros mercados.

Por agua, la única forma que tiene Paraguay de comercializar sus productos es a través del río que lleva ese mismo nombre. Este corredor de agua dulce es conocido como la hidrovía Paraná-Paraguay, un cauce de 3.400 kilómetros que atraviesa Brasil, Bolivia, Argentina y Uruguay, la cuál finalmente le abre a Paraguay las puertas del mundo a través del Océano Atlántico.

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El área de influencia de la Hidrovía llega al sur del Perú, donde se ubica el VRAEM la región donde actualmente se concentra la mayor producción de cocaína de ese país. La cocaína del VRAEM es "exportada" a través de los puertos sobre el Pacífico con destino a Asia y Europa; pero también sale por modo aéreo en dirección al Beni boliviano; de ahí a Paraguay y luego sigue camino para Brasil o la Argentina. La hidrovía ampliada se acerca a la otra región productora de cocaína: el Chapare boliviano, cuya producción, junto con la de los yungas paceños, se une al flujo blanco que baja por la corriente de los grandes ríos hacia su vertiente atlántica. Emplean aquí también el modo aéreo; pero la mercancía puede alcanzar el curso del río Paraguay en forma terrestre y de allí bajar por medio fluvial hasta Paraguay, Brasil y Argentina.

La tercera zona conflictiva que influye sobre la Hidrovía es la zona productora de marihuana del Paraguay, centrada principalmente en los departamentos de Amambay y Canindiyú. El centro neurálgico de la zona es la ciudad de Pedro Juan Caballero, llamada "Pedrojuan" en la jerga local. Pero la zona más tristemente célebre por su nivel de conflictividad es la Triple Frontera, dónde se observa la presencia importante del crimen organizado y de elementos relacionados con los grupos terroristas islámicos, cómo Hezbollah. Este Corredor Litoral actúa como financiación del terrorismo, contrabando de cigarrillos, porotos de soja, indumentaria, combustibles, electrodomésticos, autopartes y diversos alimentos. Otro contrabando es el de "tierras raras", que son metales que sirven para la producción de tecnologías imprescindibles en la fabricación de productos tecnológicos de avanzada, desde computadoras y robots hasta misiles.

Antes de llegar a buen puerto, estas sustancias ilegales hacen un largo itinerario desde Bolivia, Perú y Colombia. En el Chaco paraguayo avionetas clandestinas aterrizan con cargamentos de cocaína, en una zona que tiene una superficie de 24 millones de hectáreas, una dimensión superior a toda Nicaragua. La falta de radares para detectar estos vuelos y los pocos puestos militares suponen un control prácticamente nulo.

No sólo llega a Paraguay cocaína procedente de Bolivia, uno de los principales productores del mundo. La ruta sudamericana que concluye con la salida por la hidrovía Paraná-Paraguay también es un conducto para la cocaína colombiana. Las autoridades detallan que las cargas que llegan por avionetas al Chaco luego se colocan en camiones que atraviesan todo Paraguay hasta llegar al puerto. La detección de pistas clandestinas en el Chaco paraguayo es cada vez más habitual. Se han detectado entre 440 y 1.700 pistas clandestinas que son utilizadas para el narcotráfico.

Por este curso de agua circulan cerca de 3.000 embarcaciones con bandera paraguaya que mueven unas 27 millones de toneladas de carga cada año, según datos de organizaciones marítimas civiles. Ocultas entre latas de pintura, arroz, carbón vegetal o porotos de soja, se camuflan regularmente miles de kilos de cocaína para exportar a los mercados mundiales. Por otro lado la marihuana se traslada a embarcaciones menores y, de ellas, a lugares donde aguardan camionetas que luego la distribuyen en las ciudades donde será consumida.

Paraguay se ha convertido -desde el año 2010 aproximadamente- en un centro logístico que permite la distribución de toneladas de droga hacia todo el mundo. Operar de principio a fin esta ruta ilegal requiere una infraestructura enorme, logística y blanqueo del dinero. Otro elemento central es la corrupción. El último informe de la Iniciativa Global contra el Crimen Organizado Transnacional indica que Paraguay tiene uno de los índices de corrupción más altos del mundo.

Frente a la problemática de la Hidrovía, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, ha establecido mediante una orden ejecutiva la participación de las FFAA a través de la Marina brasileña, junto a las Fuerzas de Seguridad en una operación para garantizar la ley y el orden. Esta operación tiene como objetivo estrangular la cadena logística del crimen organizado que está en la frontera, saturando el río Paraná con más de 200 efectivos de la Armada en embarcaciones de combate y buques artillados. De esta manera pretenden mitigar, reducir y reprimir el contrabando de cigarrillos, armas y drogas.

Los puertos de salida de esta larga travesía son Montevideo y Buenos Aires, desde donde parte la cocaína hasta África o directamente a puertos españoles, italianos y alemanes, para luego ser distribuida dentro del mercado europeo. Para dimensionar lo que acabamos de describir, si la cocaína se queda en Buenos Aires, esta puede llegar a cotizarse a 5.000 dólares el kilo; ya en España (por poner un ejemplo donde suele llegar la cocaína) ese mismo kilo puede llegar a salir 28.000 dólares (poco más de 26.000 euros). Cada vez que pasa una frontera, se le pueden llegar a agregar 5.000 euros al kilo de cocaína.

Para explicar el mercado ilegal de drogas hay que entender algunos elementos centrales. En la cadena de distribución de la cocaína en Paraguay, de los ocho actores solo uno es un agente ilegal. El actor ilegal es el narcotraficante, mientras que los demás son los dueños de estancias, los peones, los transportistas, la policía, la fiscalía, los vigías de puertos y los armadores.

Para entender este fenómeno debemos analizar:

A) Los Imperios Criminales, es decir cómo los grupos de crimen organizado se han expandido, cómo han penetrado las economías, corrompido a las autoridades y extendido su presencia más allá de las fronteras.

B) Los puertos comerciales, que se han convertido en focos de actividad criminal, desde Antwerp y Rotterdam, pasando por Gioia Tauro, Guayaquil, Santa Marta y Limón.

C) Los dineros oscuros, los flujos subterráneos por los que circulan los beneficios generados por el narcotráfico y poner el foco en los profesionales financieros que facilitan esos crímenes

D) El impacto medioambiental del crimen organizado y cómo sus actividades están destruyendo la vida salvaje, contaminando ríos y amenazando áreas protegidas.

E) El rol de Policías y delincuentes.

Hoy en el debate en torno al control de la Hidrovía, de cara a su licitación, obligan a repasar y pensar qué complicidades son necesarias para que el gran negocio del narcotráfico que tiene al país y los puertos como trampolín de salida sea posible. Sin embargo es claro e innegable que sin la complicidad de los grandes financistas, los funcionarios públicos y fuerzas de seguridad (encargadas de los controles de estos puntos nodales del sistema narco), las consecuencias violentas que se desprenden de este negocio no serían parte de la realidad cotidiana de los argentinos.

En síntesis, el crimen organizado alimenta la corrupción, devasta el medio ambiente, siembra desigualdades y frena el desarrollo económico. Las fuerzas de seguridad y policiales tienen por costumbre al nombrar los operativos antidroga que realizan, adjetivar con el color blanco a aquellos que involucran tráfico de cocaína; y con el color verde a los que se relacionan con la marihuana. Si tuviese que aplicarse este criterio al adjetivar la Hidrovía, debería denominarse "verde y blanca".


*Para más información puede acceder a nuestro informe sobre como llega la cocaína y el cannabis a Argentina haciendo click aquí

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